jueves, 20 de noviembre de 2014

Tarta de chocolate, berenjena y café



La semana de Galicia en El Corte Inglés, se está celebrando en casa de mis padres y por consiguiente, en la mía.

El otro día llegaron de su "retiro" gallego. Lo pongo entre comillas porque no tengo del todo claro si el retiro lo hacen allí donde no paran entre huertos, vendimias y eventos sociales o aquí, donde parece que la vida es más apretujada pero también más tranquila.

Ayer fui a verles y darles un achuchón y, ¿reconocéis el olor a la casa materna? Es característico, verdad? Huele, a hogar. Sin más.
Pues además de ese olor a hogar, olía a chorizos, rixós, androlla, chuletones, huevos, patatas del huerto, castañas, manzanas, calabazas, pimientos,  vino casero, licor café de mis tíos, miel de mis primos, ... Como un supermercado, pero en casa.



Ya me había dicho mi hermana que era mejor que fuera con el coche a verles, y yo que soy muy obediente, allí me fui al salir de una reunión. Pues oye, que el maletero llenito! 3 bolsas llenas de cosas ricas y eso que si hubiera sido por mis padres, me hubiera llevado otras tres.

Es divertido ir a casa de los padres porque aunque roces ya los 40, es como si tuvieras 18, acabaras de salir del huevo y pasaras más hambre que una top model. Que si leche, que los huevos de la vecina "que son acabados de poner bien amarillitos, no como los que compras aquí que no valen nada", que si chuletones "que son muy ricos, bien frescos y que la de Lola los trajo especial para ti". Y los rixós... "que te lleves el trozo grande, que aunque estés sola seguro que lo compartes y además, a ti te encantan...". Si fuera por mis padres, la operación bikini se hubiera ido de vacaciones con Curro y estarían dándose la vida padre. 




Pero lo mejor de todo, lo mejor, es imaginarlos cargar todo eso (y con todo eso, incluyo un saco enorme de patatas porque claro, no las iban a dejar allí con lo buenas que están, y dos docenas de huevos!) en el coche para hacer más de 1000km... Si es que, unos llevan ropa y maletas y mis padres traen una despensa del tamaño del salón de la Preysler.
Ayer nos reíamos, porque se llegan a quedar tirados con el coche y el de la grúa, alucina.

En fin, que yo estoy feliz y mi nevera a reventar. Para celebrarlo, os traigo una tarta diferente, bien original y con un ingrediente poco habitual en recetas dulces: la berenjena. 
De hecho en italia hay un plato típico que es Melanzane al Cioccolato, lo que viene siendo, Berenjenas al chocolate. La verdad es que no se nota demasiado en el gusto, pero sí en la textura que le da un punto más cremoso.

La receta, la podéis ver en la pág. 43 del Magazine de Otoño. 



 ¡Espero que os guste!
Disfrutad del fin de semana, mientras, yo me quedo ordenando mi despensa...


domingo, 16 de noviembre de 2014

Masa brisa de chocolate casera y fácil




¿Os habéis encontrado alguna vez con alguna receta que para vosotros no tiene atractivo pero que siempre os preguntan por ella?

Esto es lo que me ha pasado con esta masa brisa de chocolate. ¿Secreto? Ninguno. ¿Atractivo? Poco, la verdad. Pero aprovechando que hace un tiempo hice algunas fotos  y que hay mucha gente que me pregunta por cómo hacerla, aquí va el post.



Es una masa brisa, normalita. De las de hacer el sábado por la mañana entre poner lavadoras y decirle a los niños que se pongan de una vez a hacer deberes. Rapidita, fácil y la mar de agradecida. 

Con esta masa podéis hacer postres tan ricos como esta tarta de chocolate y frutos rojos.... (Qué rica estaba!)




Por hoy es todo. Ya veis, simplicidad al máximo (hoy no os suelto mucha chapa...).

¡Disfrutad de la semana!


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Sopa de calabaza y boniatos



Soy más de calor que los camellos, pero me gusta que esta semana por fin hayan bajado las temperaturas y por fin de sienta el fresquito.

Lo que no me gusta tanto es cuando coges la moto y cae el diluvio universal. Eso, ya no tanto.
Pero quedémonos con lo positivo.
Me encanta el fresquito, las bufanda y el ir acolchada como preparada para un ataque de amapuches. Mullidita toda yo.

Doy gracias a las ropas de invierno que no dejan ver las mollas y las disimulan a las mil maravillas. Si entras en los pantalones, las alarmas no se disparan hasta dentro de unos meses, en concreto hasta dentro de 5 meses que empieza la operación bikini. Pero ahora toca, ser feliz.
Es igual una galleta (o diez de más) y es época de churros con chocolate, turrones, panettones, ... ains los dulces navideños. Qué ricura.



Pero bueno, dejemos los dulces para otro día que en las últimas semanas ya hemos tenido suficientes con las caracolas de trufa y la tarta de ruibarbo y vamos a por un plato de temporada, sano e ideal para estas temperaturas bajitas: Sopa de calabaza y boniatos.
De vosotros depende que sea una sopa o una crema, dependiendo de la cantidad de caldo que pongáis para conseguir la textura. Ya sabéis, a más caldo, más ligero y a menos, más cremoso.

La receta la podéis ver en el Magazine de Otoño en la página 15.



Espero que os guste y que ¡disfrutéis del fin de semana!

domingo, 9 de noviembre de 2014

Tarta de ruibarbo con relleno de queso super fácil



Si eres amiga mía y me has invitado a tu casa a almorzar o cenar alguna vez, tienes dos opciones:
1. Cerrar esta página.
2. Leer la entrada y tomarla con humor. (Y tomar nota. De buen rollo, pero toma nota).

Aún a riesgo de parecer señorona, borde y un poquito gilipollas (con perdón), os voy a contar un secretillo:
Si me invitan a comer/cenar/merendar a casa de alguien no quiero cocinar. No quiero ayudar. Mi participación voluntaria no va allá que transportar bandejas/boles/ensaladeras/loquesea  a la mesa y en sentido contrario cuando están vacías.




(Entendamos todo esto en encuentros formales y planificados, no en los encuentros informales que salen tomando un vino y de repente invades la casa de alguien).

En esos encuentros marcados en la agenda hace tiempo, no quiero tener que poner la mesa, picar cebolla, aliñar la ensalada o pelar las patatas que servirán de guarnición. No quiero. Me declaro en huelga. Me cruzo de brazos y echo morritos.

Hace semanas que sabes que quedamos, de hecho, me invitaste TÚ. Yo he hecho mi trabajo, he llegado a la hora prevista con un buen vino, un postre, un ramo de flores o una cesta de frutas. He cambiado las pantuflas por tacones, me he maquillado, planchado el pelo y huelo fenomenal. No hagas que me meta en la cocina. Tener un blog de recetas, no significa que ame estar en la cocina por encima de todas las cosas. Para mi, estar en la cocina es algo muy lejano a estar en un spa de Six Senses por mucho que no se entienda. No lo es.



Del mismo modo, cuando vengas a mi casa, esperaré exactamente lo mismo de ti. Yo me encargaré de tenerlo todo preparado para cuando llegues. No quiero que eches a perder la manicura recién estrenada, no quiero que pongas mesas, prepares guarniciones ni que recojas nada. Eres la/el invitada/o. No has venido a trabajar, has venido a disfrutar. Lo máximo que te pediré es que descorches el vino, lleves las bandejas a la mesa y digas lo bueno que está todo. Punto y final.

¿Hacemos ese trato? 

Prometo deleitarte con postres como esta Tarta de ruibarbo con relleno de queso que está para chuparse los dedos. Nunca había probado el ruibarbo pero al verlo en la frutería no tuve dudas, tenía que hacerlo.
Estuve indagando y vi que para quitar el amargor debía dejarse unos minutos macerando con azúcar. Después adapte esta receta y voilà. Tarta a la vista.
Si tenéis la oportunidad de conseguirlo, no dudéis en comprarlo, la tarta es deliciosa y diferente.



Espero que os guste. ¡Feliz semana! 


jueves, 6 de noviembre de 2014

Rolls de chorizo y queso




Seguro que a muchos os ha pasado lo mismo: 

Durante años he estado haciendo viajes, pasando fines de semana, etc. y todo, toditos con sus correspondientes fotografías
Al llegar a casa, intento poner orden, editar y en algunos casos hacer un álbum bonitísimo para tener un buen recuerdo y ahí está: hay piedras, hay flores, hay cielos y están los integrantes de la familia, pero YO, no existo. No salgo. Es como si no hubiera ido y me hubiera transformado en un fantasma que solamente parpadea para congelar momentos. 

Soy bastante tímida y me cuesta ponerme delante de la cámara. De pequeña mis padres se las veían y deseaban para que "posara" en algunas fotos, pero después, con el desparpajo adolescente, di un giro de 180º y me puse delante del objetivo siempre que pude. 
Ahora, con algo más de cabeza (gracias, gracias, gracias) estoy en un punto medio. No me siento del todo cómoda cuando me hacen fotos porque no sé cómo poner los brazos, hacia dónde mirar, etc... Pero me encanta hacerme autorretratos



El primero fue en el Atelier de Jackie Rueda. Fue un caos organizarlo porque me hice un lío y para enfocar tenía que poner un Piolín gigante en mi lugar que después tenía que quitar a toda prisa y colocarme yo. Os podéis imaginar. Unas 1000 fotos para quedarme con 10. Pero fue una mañana divertida. 

A partir de ahí, viendo que o me lo hago yo sola o me quedo sin fotos, he ido encontrando el gustillo al tema. He aprendido a posar, a cómo mirar y en qué posición quedo mejor. 
Hacer autorretratos ha sido conocerme un poquito más a mi misma y como no hay nadie más delante, dejas volar la imaginación, haces el burro y dejas la vergüenza al otro lado de la puerta. Monto unos saraos de narices, eso sí. 



Bueno, todo este rollo viene porque desde hace unas semanas, os muestro algunos de estos autorretratos con algunas frases que para mi tienen mucho significado. No es egocentrismo, de verdad, simplemente creo que son imágenes bonitas (como mínimo para mi) y después de todo el trabajo que llevan, me da pena que se queden en la cueva mi ordenador, sin ver la luz. 

Y después del rollo, la receta. 
Estos rolls de chorizo y queso son ideales para las cenas o encuentros informales. Sería como unas piruletas de pizza pero dispuestas en un mismo molde y sin brocheta. Son bien ricas y vale la pena probarlas. Además puedes rellenarlas de lo que quieras: jamón, queso, atún, salami, ... incluso dulce. (pendiente). 

La receta la podéis ver en la pág. 64 del Magazine de Otoño. 

Os dejo con la última de las imágenes que os comentaba. La anterior la podéis ver aquí al final del post. 



¡Disfrutad del fin de semana otoñal que está por llegar! 




domingo, 2 de noviembre de 2014

Caracolas de hojaldre rellenas de trufa




Como muchos sabéis, empecé el blog gritando alto y fuerte que no me gustaban los postres. 
De hecho, que solamente me gustaba el hojaldre, la nata y el chocolate. El resto, nada. 

Poco a poco este grito se ha ido apagando hasta convertirse en un susurro en el que comunico, con la boca bien pequeña por aquello de tener que rectificar, que no me gustan los bizcochos. A ver cuanto tiempo tardo en cambiar de opinión. 
Y es que la ignorancia hace mucho daño... Ahora conozco las tartas y las tartaletas, los helados caseros, el parfait, el baklava, el strudel, el semifredo, las trufas, ... ains... Si es que acabo ante diciendo lo que no me gusta, que básicamente son eso, los bizcochos. Pero, todo se andará. 

Cuando era pequeña, en el barrio de mis padres había dos pastelerías, una de referencia y donde comprábamos todos los postres de "celebración" y los bombones para regalar que era La Pastelería Balcells , donde el trato era exquisito y los productos de primera y otra, más cercana a casa donde todo era más normalito, más de barrio y aunque el pastelero seguro que era un señor muy majo, su mujer, que era la que atendía, era una bruja. 
Así, que teniendo en cuenta este "pequeño" detalle, no pasábamos demasiado por esta pequeña pastelería, aunque había un postre que a mi me volvía loca: Las caracolas de nata. 



Podía (y de hecho lo hice más de una vez) comerme dos, enteritas de una sola sentada. 
Me encantaba este postre y de hecho lo he preparado en alguna ocasión en casa. 

Hoy os traigo una adaptación de esa versión haciendo el relleno con trufa (lo que viene siendo nata+chocolate), que tampoco está nada mal. 
Lo mejor de todo, es que como los moldes en forma de cono que tengo no son muy grandes, puedo comerme dos, sin tener remordimientos.

Así, que ya sabéis, si queréis hacerme feliz tened en cuenta esta fórmula: hojaldre+nata+chocolate porque sigue siendo mi combinación preferida. 



Espero que os haya gustado y lo hayáis pasado en grande de la Castañada/Halloween (yo lo hice, podéis ver lo bien acompañada que estuve aquí). 

Ahora, ¡a disfrutar de la semana!

jueves, 30 de octubre de 2014

Boeuf Bourguignon





El otro día hice un locura. A lo loco.
Salí de casa sin móvil. Y no sin el personal, no... Sin el personal y sin el de trabajo.

Y sobreviví. 


Allí me fui yo tan contenta a mis reuniones más feliz que una perdiz.
Fue al llegar al despacho cuando, al no tener wifi, decidí conectarme a través del móvil y allí, en el bolso, había de todo menos los teléfonos (y cuando digo de todo, creedme. Hasta llevaba parte del brownie que hice el fin de semana...).
Así, que me encontraba a 70km de mi casa, sin conexión virtual con el mundo. "Sólo" tenía conexión presencial con las personas con las que tenía reunión.
Y a los dos minutos me acostumbré, me relajé y me dejé llevar. Solamente pedí al destino no quedarme tirada con el coche en medio de la autopista ese día. Cualquier otro día, vale (con teléfono), ese día, por favor, por favorcito, que no pase nada...
Y no pasó.

Y nadie me echó de menos. Y no se acabó el mundo. 





Así que a partir de ahora, voy a tomarme mi tiempo sin móvil. Básicamente durante los recados o paseo que haga (caminando).
Nota mental: haz el favor de ponerle pilas al reloj. 

¿Os acordáis cuando se llama a casa de alguien y no a alguien? 
Y cuando tenías que intentar mantener una conversación con tu amiga del alma siendo pre-adolescente delante de tus padres, en el comedor...

Antes quedabas en un sitio y no avisabas antes de salir, ni claro, cuando habías llegado. Ibas y dabas por supuesto que la otra persona iba a estar allí a la misma hora, porque era en lo que habíais quedado uno o dos días antes.



Después llegaron los móviles y hacías una llamada perdida. 
Y ahora, con el what's app y avisas que ya estás allí. Y confirmas el mismo día si sigue en pie el plan. Y avisas 5 min antes que te retrasas, y así...

Pero entre medio, ay... apareció el Party Line! Qué daño hizo a algunos y a muchos bolsillos. Yo llego a hacer una llamada así y mi madre me corta los dedos. Uno a uno y sin anestesia. Palabrita.

En fin, que en medida como en todo, la dependencia al móvil no es tan mala, pero cuando nos pasamos, pues nos pasamos.
Os aseguro que si me hubiera quedado tirada con el coche en la autopista, me las hubiera visto canutas para que alguien parara y me dejara llamar a la grúa.

Pues os traigo, en honor a la tradición, un plato de toda la vida: Boeuf Bourguignon, un plato francés que se podría traducir por "Buey a la Borgoña" por sus principales ingredientes: buey y vino de Borgoña.
Es un plato de los que reconfortan, con cocción lenta que hace que los sabores se integren y quede un plato suculento.
En esta ocasión acompañé el plato con un puré de patatas cremosito y con el vino 1777 Reserva de Maset del Lleó que es un tempranillo con larga crianza en roble francés, lo que le aporta un aroma a frutas negras y tostados que van genial para este plato. Para mi, la combinación perfecta, os lo aseguro.



La receta la podéis ver en el Magazine de Otoño en la pág. 29. 

¡Espero que disfrutéis del fin de semana!