lunes, 29 de noviembre de 2010

Crema de verduras depurativa después de la comilona


Este fin de semana lo hemos disfrutado en Zaragona, en el enlace de un compañero de trabajo de E.
Salimos para allí el sábado, después de dejar a Buck en casa de mis padres, eufórico por verles y deseoso de hacer todas la trastadas posibles en una nueva casa, llena de nuevos olores y millones de sitios para inspeccionar.



Después de la ceremonia, las felicitaciones y los emotivos momentos, nos dirigimos en medio de una Zaragoza realmente fría, al hotel donde se celebraría el convite.
No se cómo los camareros podían servir el cocktail en mangas de camisa con el frío que hacía. Yo no me sentía los deditos de los pies... Sorprendente.

Todo estuvo genial, buenos alimentos y bien preparados. Pero claro, en este tipo de celebraciones por poco que intentes comer, acabas con el estómago bien lleno y con la sensación de no necesitar más alimento hasta dentro de dos días. Desde luego, no cenamos nada.


Pero ayer, al despertarnos, fuimos a desayunar al buffet del hotel.
Normalmente, desayuno un café con leche y un mini bocadillo, quizá a media mañana, también una fruta.
Pero cuando estoy en un hotel, desayuno por dos. Me pasa sólo a mi?
Será por gula, por la presentación o por la comodidad de poder elegir un desayuno sano, equilibrado sin la necesidad de pasar por la cocina y sin las prisas del día a día. Supongo que es por esto último, el caso es que siempre me pasa lo mismo (me alegraría saber que no soy la única).



Después del desayuno, nos dirigimos ya, de vuelta a Barcelona, pero cuando llegamos, fuimos incapaces de tomar nada diferente a la crema de verduras que veis.
La recuperamos del congelador ya que hacía un par de días que la había hecho y había tomado las fotografías, pero nos sentó de maravilla al aliviarnos del frío y aligerarnos las digestiones.

Que tengáis una feliz semana!


viernes, 26 de noviembre de 2010

Ñoquis de calabaza afortunados - (Ghocchi di zucca)


Hace casi dos años que nos mudamos a Premià de Mar.
Antes vivíamos en la ciudad de Barcelona y aunque tan solo nos hemos trasladado a 20 km, las cosas han cambiado.

Muchos de los cambios han sido positivos pero si tengo que ser sincera, también existe un punto negativo.
Aunque tan solo encuentro uno y eso que le he dado vueltas.
Este punto, además, únicamente se da en las ocasiones en las que hemos ido a cenar fuera y después debemos volver a casa. No es lo mismo coger el coche, taxi o metro y estar en tu dulce y cálido hogar en 15min que coger el coche y hacer 20 km.
A parte de este detalle, el resto es todo positivo.




Nos levantamos oyendo a los pájaros, los niños pueden jugar en la calle sin estar temiendo que les pase algo, conocemos a nuestros vecinos, etc. Las ventajas de vivir en una zona tranquila en un pueblo del Maresme.
Lo mejor: poder pasear por la playa y ver el mar cada día. Me encanta el mar.
No tiene precio tener estas vistas desde el despacho en el que os escribo estas líneas, con Buck a mis pies.




Siempre he vivido en la ciudad de Barcelona con todo el ajetreo y ansiedad que eso provoca.
El ruido de los coches, la polución, la cantidad de gente siempre corriendo y la indiferencia. Ahora eso ha cambiado. Ya no eres anónimo.
El otro día me sorprendió que el cartero me llamó por mi nombre en medio de la calle para llamar mi atención. Me tuvo que llamar dos veces y acercarse a mí porque pensaba que no iba conmigo. Tan solo quería saber a qué hora estaríamos en casa porque tenía una carta certificada. En Barcelona nunca me pasó.



Después de algún tiempo yendo a Barcelona en coche, ayer utilicé el tren. Fui con el libro que estoy acabando "El hombre inquieto" de Mankell. Fue imposible despegar la mirada de la ventana viendo el mar y los paseos de los pueblos hasta llegar a Barcelona.

En ocasiones, no nos damos cuenta de lo que tenemos y falta tan sólo un pequeño detalle para comprender que debemos disfrutar de cada momento.


Realmente soy afortunada. (Y por muchas otras cosas más!).

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ensalada de tomate y Esparragos con huevo escalfado


Para este post tenía varios platos pensados en hacer, pero el pasado sábado noche sufrí un "pequeño" incidente, como no, en la cocina.
Estaba haciendo la cena cuando sin saber cómo parte del aceite donde iba a dorar unos chipirones, no quiso quedarse en la sartén y fue directo a mi mano.
El resultado: los dedos pulgar e índice quemados.
El índice todavía tiene un pase, pero el pulgar está doradito, doradito, con un color vino que asusta.
Después de las curas y demás ya estoy mejor pero en estos momentos veo que se asoman una ampollas que no tardarán en ver la luz.
En fin, no es nada grave, pero los platos de hoy no van a tener demasiada dificultad.



El primero es una ensalada de tomates, que aunque no es la época, éstos ecológicos de invernadero estaban bien jugosos. Y para acompañar un segundo esta ensalada va a la perfección.

El segundo plato, unos espárragos trigueros enrolladitos en jamón y con un huevo escalfado.
Ya veis que el menú que tomamos ha sido bastante light.




Tengo que decir que a pesar de haberlo intentado, los huevos no me gustan demasiado, tan solo en revoltillo o tortilla española y mira que lo he intentado, pero nada.
Recuerdo una cena en casa de mi madre. Al día siguiente me iba de colonias, y como ya sabía que iban a poner huevos fritos (parecía que tuvieran un contrato secreto con esta promesa), intenté comer uno.
Tan solo logré meterme en la boca un mini pedazo. Sólo el olor ya me echa para atrás.

Pues a lo que iba, el plato lleva el huevo escalfado. En mi caso no lo comí pero E.  comió el de su plato y el mío.



Espero que os guste. Y cuidado con el aceite caliente!


lunes, 22 de noviembre de 2010

Arroz de invierno y Pastel de castañas para el frío


En mi visita a la pescadería de este fin de semana, vi que en la identificación de los calamares ponía "elaborado". Pregunté qué significaba y me me explicaron que se refería a que cuando pescan los calamares, los ponen con hielo y conservantes artificiales para que no se deterioren y puedan venderse y consumirse en un periodo más largo de lo que sería normal tratándose de un pescado fresco. Este proceso lo hacen normalmente con calamares y sepias.



Madre mía!! Yo que pensaba que "elaborado" significaba que tenía algún tipo de tratamiento manual y natural.
Está claro, que debemos leer bien las etiquetas de todo e informarnos al máximo, porque si no, pensamos que estamos consumiendo un producto fresco, y resulta que está "condimentado" con conservantes.
En fin, está claro, que compré sepias de playa bien fresquitas y con la seguridad que la mano del hombre no ha influido más que en lo necesario: la pesca.


De todas formas, este fin de semana, además de hacer esas sepias, y viendo que el tiempo está estable dentro de la época del año, hice una paella de invierno.



Especialmente en la zona del Mediterráneo, este plato se toma al empezar el buen tiempo, acompañado de una sangría y en las terracitas de los chiringuitos cercanos a la playa. En esa época, las paellas que triunfan son las de marisco.
De todas formas si eres amante del arroz, en casi todos los restaurantes de menú, el jueves es el día estipulado para este plato.



Ahora, las temperaturas han bajado y ya no es tan agradable tomar la paellita en la terraza, vamos a aprovechar los productos más invernales y adaptaremos la paella a esta estación.


De postre, un pastel de castañas muy fácil y simple, aprovechando las castañas que hace unos días recogimos cerca del Montseny.
Fue toda una aventura ver a Buck cómo disfrutaba del río (aunque el agua estaba helada) y su primera sensación al pisar una cáscara de castaña. Pisó una, no más.



Que tengáis una feliz semana!

viernes, 19 de noviembre de 2010

Crema de calabaza y marisco y Magret de pato con sésamo

Empiezan ya a caer las temperaturas, en especial a primera hora de la mañana y última de la noche.


Cuando, al poco de despertarme me preparo para dar el paseo matutino a Buck, ya me tengo que poner la chaqueta de forro polar y abrigarme bien si no quiero coger un catarro. Lo mismo pasa a última de la noche con el paseo vespertino.


Mi atuendo dista mucho del que después utilizo. Pero es que es muy difícil ir por la playa o por el parque, recién regado, con zapatitos o botas de tacón.



Después de la compra del otro día donde había una gran calabaza, he decidido hacer una crema con ella y algunas verduritas más, añadiendo unas gambitas rojas que le darán un toque diferente a la vez me hacen entrar en calor después del frío paseo.


    

Para aderezarla y ponerle un punto de especias, he optado por hacer una mezcla que va muy bien a las cremas. Consiste en comino, coliantro, pimentón y aceite. Si queréis probarla, incorporarla poco a poco a la crema e id probando el resultado hasta que deis con el punto que más os guste.



De segundo, un magret de pato rebozado con una mezcla de sésamo, alcaparras, pan rallado, soja y ajo.
Al tratarse de una pechuga, mejor que esté poco hecha o bien en su punto, pero no demasiado ya que si no, quedaría seca. Pero según vuestros gustos. A mi, personalmente, toda la carne roja que gusta poco hecha.



Espero que tengáis un feliz fin de semana.


miércoles, 17 de noviembre de 2010

Lasaña de berenjenas con crema de ajos y un gran descubrimiento

De nuevo debo agradecer a mi gran amiga Alicia el contacto de una masía en el Maresme catalán donde poder encontrar agricultura ecológica de gran calidad y buen precio.

Aquí tenéis mi compra...



Después de algunos días sin poder acercarme, por fin he tenido la oportunidad y realmente he quedado sorprendida.
La masía se llama Torre Dorda, cerca de Barcelona, a la salida de Mataró.
Allí, con unas vistas al mar espectaculares campan a sus anchas las gallinas y los gallos, comiendo verdurita fresca y ecológica.
Según me ha contado una de las chicas de allí, comen tanto verde, que deben darles maíz ecológico para evitar que la yema salga ligeramente verdosa.
Una vez allí, coges una (o más cajas) y venga, a llenarlas de todas las delicatessen que la temporada nos ofrece.






¿Os acordáis de cuando cogíais los tomates y olían a tomates? Pues hoy, lo he vuelto a recordar (y eso que ahora no es época y son de invernadero).



Como me ha dicho Alícia, sólo falta, al limpiar la lechuga encontrarnos un caracol intentando hacerse su banquete personal. Es como retroceder en los años, donde las mandarinas olían a mandarinas y no a tetrabrick.
Realmente todo un descubrimiento.
Gracias de nuevo, Alícia.



Y para celebrarlo, una lasaña de berenjenas con crema de ajos.


lunes, 15 de noviembre de 2010

Risotto de setas y ensalada de queso feta

La primera vez que intenté hacer un risotto, no llegó a ser ni un pariente lejano...
El arroz se pasó y quedó hecho una masa digna para alicatar cualquier baño. Un desastre.

Este fin de semana, con el objetivo de enmendar mis errores y subirme un poco el ego, me decidí a probar de nuevo este plato.

Y la verdad es que no fue nada mal.



Por la mañana fuimos a buscar las setas que lo acompañarían, camagrocs y llenegas negras. También cogí una bandeja de champiñones, a los que sinceramente, encuentro que menospreciamos habitualmente.

Los arroces más utilizados por su forma y abundante almidón son el Vialone, Arborio o Carnaroli, aunque a falta de cualquiera de estos, podemos utilizar uno tipo bomba y también queda bien.
El día anterior había encontrado Vialone, así que lo hice con éste.



Lo bueno del risotto es su versatilidad. Lo puedes hacer desde con setas, como en esta ocasión, hasta con verduritas, al curry, gambas, etc.

Lo que más me gusta es su gran cremosidad aunque con los granos separados y el toque final que le da el parmesano.



Me sorprendió lo fácil que fue prepararlo y lo mal que me salió la primera vez.



Y de primero, una ensalada con queso feta para compensar los carbohidratos del arroz.



Fin de semana gastronómicamente hablando, redondo.


viernes, 12 de noviembre de 2010

Mermelada de higos y Ensalada con Higos y Foie

Confieso que durante este verano he estado modificando mi trayecto hacia el gimnasio para poder pasar delante de las higueras de algunos vecinos.
Es un olor inconfundible, a verde, a dulce y que evoca mis recuerdos de la niñez, cuando llegábamos a casa de mis abuelos en Galícia, después de todo el año escolar en Barcelona.
Corríamos hacia la higuera para que nos pusieran el columpio en sus ramas. Era un poco rústico, realmente se trataba de dos cuerdas y una tabla, pero nos encantaba.
Después a medida que iban pasando los días, los olores se acentuaban hasta que podíamos coger los higos directamente del árbol, intentando ganar la carrera con los pájaros, que también era adictos a ellos.

Recuerdo que a mi madre le encantaban ya por aquel entonces. De hecho, hace nada me dijo que había cogido muchos y que casi le da dolor de tripa....

Pues ese olor, me encanta. Me recuerda a esa niñez, a esos veranos, al columpio... Y este verano  lo he vuelto a recordar gracias al olor que emanan las higueras de mis vecinos...

Reconozco que he buscado en alguna ramita, algún higo a mi alcance, pero nada, o estaban verdes, o cuando estuvieron maduros, alguien se me adelantó. Ya veis, antes las carreras eran contra los pájaros...



Por eso me alegró gratamente que cuando fuimos a una hípica donde hemos montado durante años, hubiera una higuera plagada de higos bien maduros! Nunca la había visto!
Ya nos íbamos, y ese olor me dió en la cara cual bofetada de placer.
Huele a higos... Dónde?      Unos metros más allá.      Ahí estaba: el recuerdo de mi niñez.
Me llené las manos y la chaqueta cual delantal de las abuelas cuando van a buscar patatas o tomates al huerto.
No lo pude resistir, me comí varios allí mismo ante los ojos curiosos de algunos clientes de la hípica.
No saben lo que se pierden.
Los abres y ves las vetas blancas, la pulpa roja, suave, se deshace en la boca....

Llegado el momento, ya en casa y viendo que tenía demasiados, decidí hacer una mermelada con ellos.



Aprovechando que tenía algo de hambre y como entrante, hice un aperitivo con Camembert.




Y para almorzar, una ensalada con higos y foie.
También podéis ver el entrante que hice hace un par de meses con los mismos ingredientes. Entrante de higos y foie.



Ya veis que ha sido una semana temática.

Feliz fin de semana!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Entrante de calabaza y pulpo y Crema de calabaza con parmesano

Cuando era (más) joven, la frase "Qué te den calabazas", era totalmente negativo.
Que te dieran calabazas era algo que nadie quería, ya fuera a nivel sentimental, de amistad o con las notas del colegio.
La cosa, con la prespectiva de los años ya pasados, ha cambiado, y ahora, "que te den calabazas" me resulta hasta apetitoso.



No hace demasiado tiempo que las probé por primera vez y su sabor me fascinó. Da muchísimo juego, tiene pocas calorías, mucho sabor y gran toque dulzón.

Me decidí por hacer un entrante combinándola con pulpo.



Y después, por supuesto, la primera de muchas cremas de calabaza que haré durante la temporada.



Podría hacerla de muchas formas, pero esta vez elegí hacerla única y exclusivamente de calabaza.
Eso sí, no he podido resistirme al toque del parmesano, uno de mis quesos preferidos.


Riquísima!


                                  



lunes, 8 de noviembre de 2010

Bolitas de boniato y Pastel de chocolate

Os acordáis del relleno de los raviolis de boniato y cabrales? Pues algo sobró y como debemos aprovecharlo todo y no tirar nada, me decidí a reciclarlo y hacer un entrante para la comida familiar que tuvimos ayer domingo.
Y como los ravioles quedaron tan buenos, aposté que haciéndolo tipo croquetas, quedarían también muy bien.



Es un entrante diferente y sorprendente. Animaros a hacerlo ahora que tenemos buenos y baratos boniatos.
Este fue el resultado final. Podéis hacer para acompañarlas, una crema suave de cabrales que liga fantástico.



De postre hice un pastel de chocolate que aunque una vez hecho, visualmente no es demasiado atractivo, el sabor y el aroma que desprende, compensa absolutamente todo.



Es un pastel tipo brownie al que podemos añadir también nueces u otro fruto seco. Encima, para decorar podéis ponerle coco rallado, virutas de chocolate blanco o azúcar glass que lo que yo puse en esta ocasión. Queda muy jugoso, pero no es tipo bizcocho, con lo que no podemos cortar para rellenar. Realmente, tampoco le hace falta.

Si sois amantes del chocolate, no os lo perdáis. Es un placer para los sentidos.



Tengo que confesar que he congelado algunas porciones para esas tardes de invierno en las que necesitas un aporte de energía extra....

Qué bueno!