jueves, 31 de mayo de 2012

Tartaletas de queso de cabra y mermelada de frambuesa



Llevo unas semanas de locos.
Trabajo, familia, actos sociales, obligaciones, nuevos proyectos.

Me acabo de dar cuenta que no hay tiempo para todo.
Espero que en unos días, todo se calme, vuelva a la normalidad y pueda volver a dormir mis horas sin estar pensando constantemente todo lo que tengo pendiente.

Menos mal que no tengo niños a los que llevar y recoger del cole, preparar su ropa, la merienda, la bolsa de las actividades extraescolares, etc. ¿Cómo lo hacéis?
Yo cada vez que tengo un acto social después del trabajo, tengo que hacer un plan logístico para ver si pasar por casa antes, sacar a Buck, coger el coche o no, .... uffff.
Después ponerte guapa, taconazos, maquillaje y salir con una sonrisa en los labios cuando lo que me apetece es quedarme con pantuflas, pijama y una coleta mal hecha, cenando en el sofá y viendo Cinco Hermanos.



Pero el deber y las obligaciones son lo que tiene. Lo bueno de todo este es que últimamente mi tiempo libre se lo lleva un nuevo proyecto que en los próximos días verá la luz y os presentaré.
Cuando empiezas algo nuevo y diferente, estás llena de energía y motivación. Te comes el mundo. Aunque sepas que hay temas que no conoces o de los que no tienes conocimientos, la motivación del reto, hace que no supongan un problema.
Después, cuando empiezas a materializar el proyecto te das cuenta que no sólo no sabes lo que ya sabías que no sabías, si no que hay un millón de cosas más que no tenías ni idea de que existían y empiezas a sentir un calor por las mejillas....

Pero eso, precisamente eso, es lo que ha hecho que me levante a las 6 am y me ponga a trabajar antes de ir a la oficina y que me meta en la cama pasada la medianoche y dándole vueltas a cómo mejorar la imagen del proyecto. Es estresante, pero me encanta. Primero porque es algo que siempre he querido hacer, segundo, porque poco a poco va tomando forma y tercero, porque veo que en breve, podré respirar y tirarme el fin de semana a la bartola a tomar el sol.



Por ahora, os dejo estas tartaletas de queso de cabra con mermelada de frambuesa, que a N. le encantan y prepararé de nuevo este fin de semana ya que celebramos su cumple. 11 años! Cómo pasa el tiempo...

Espero que os guste, que disfrutéis del fin de semana y que descanséis!


domingo, 27 de mayo de 2012

Tostada de "paté" de guisantes y parmesano

Es fantástico ver los colores que cada una de las estaciones nos proporciona.
En esta primavera, los colores verdes son los predominantes y con la receta de hoy, desde luego, queda patente. Verde, verde y verde.

De pequeña no me gustaban demasiado los guisantes, pero hace unos días, probé unos pequeñitos y recién cogidos, que has podían tomarse crudos y disfrutar de su sabor dulzón e inconfundible.

Enseguida pensé que tenía que hacerme con algunos de ellos para poder probar una receta que tenía pendiente desde hacía tiempo.




Estos guisantes del Maresme, pequeños, dulces y extremadamente suculentos fueron mi almuerzo la semana pasada.
E. por motivos laborales ha tenido que pasar unos días por tierras asiáticas, así que después de ver el resultado de esta receta, tendré que repetirla para poder compartirla con él.


Se trata de un puré denso, para utilizar como un paté, sobre tostadas aunque también quedará muy bien como guarnición ya que le da el toque dulzón que encaja con tantos y tantos platos, además de aportar un color verde vivo que hace aún más apetecible el plato.

Como a todo le hecho queso en este caso, al paté de guisantes le incorporé una cucharada sopera rasa, de queso parmesano rallado. Le da un poco más de cuerpo y ese "picor" tan inconfundible del parmesano. Es importante poner poco para que el sabor predominante continue siendo el guisante.
Después un poco de pimienta y un chorrito de aceite extra virgen, hacen el resto.

Un plato realmente delicioso.




Mañana, lunes, en Barcelona es festivo, así que espero que disfrutéis de este fin de semana largo y carguéis las pilas para afrontar la nueva semana con una sonrisa.

Disfrutad!!


jueves, 24 de mayo de 2012

Ni un pez por la borda




Hoy traigo iniciativa y recetas, pero no mías, si no que de grandes chefs. Todo un lujo.
Quiero compartir con vosotros la iniciativa: “Ni un pez por la borda”, la cual, fue presentada ayer en el Mercado de San Miguel, en Madrid por el meteorólogo Mario Picazo.
El objetivo es dar conciencia y recaudar firmas con la finalidad de cambiar la Política Pesquera Común de la UE (se está negociando en estos momentos y se aplicará el 1 de enero del 2013) para que se acabe el descarte masivo de pescado y permita además la regeneración progresiva de los caladeros.

Capitaneado en su forma internacional por grandes chefs como Jamie Oliver, Gordom Ramsey y Hugh Fearnley-Whittingstall cuenta con cerca de 800.000 firmas (5.000 en España), pero aún se necesitan muchas más para poder llegar a los objetivos. 



Apoyando la iniciativa se encontraban varios de los mejores chefs nacionales como Ángel León, Paco Roncero, Mario Sandoval, Darío Barrio y Joaquín Felipe. 

Para que os hagáis una idea, nos comentan en la web de la iniciativa, que dos de cada cinco peces “capturados” con la pesca de arrastre, por ejemplo, son devueltos al mar muertos o gravemente dañado. Toneladas de pescado que no aprovechamos, así que una de dos, o aprendemos a tomarlo o bien, eliminamos este tipo de pesca no selectiva. 

Ángel León, es el chef que posiblemente se encuentre más familiarizado con el tipo de pescado “clandestinos” o “sin nombre” ya que tienen un papel protagonista en su menú degustación. Como él comentó ayer, hay que darlos a conocer a la población ya que aunque tengan un aspecto algo menos atractivo y alguna espina más, son igual o más gustosos que los pescados más “famosos” y además mucho más económicos (que viendo cómo está el país, es algo a tener muy en cuenta…). 


Durante la jornada de ayer, estos fantásticos y solidarios cocineros prepararon absolutas exquisiteces:
Angel León (Aponiente, Cádiz)  elaboró una "sobrasada marina canalla e ibérica", roja y sabrosa realizada con el pescado boga. 
Paco Roncero (La Terraza del Casino, Madrid), ha preparado copa de centollo de mar a base de gelatina de apio, marisco y una mahonesa hecha con el coral del crustáceo
Joaquín Felipe (Europa Decó, Madrid) ha preparado una “fresca ensalada de berberechos”
Darío Barrio (Dassa Bassa, Madrid) y Mario Sandoval (Coque, Madrid) han contribuido con unas “sardinas marinadas con sandía y jengibre”.
Algunas de las recetas, las podéis ver aquí.
Las fotografías publicadas son de la web "Ni un pez por la borda"

Una gran iniciativa, que nos beneficia  a todos.

Nos vemos el lunes con una nueva receta. Disfrutad del fin de semana!

domingo, 20 de mayo de 2012

Tomates cherry asados con queso de cabra



La primavera es lo que tiene, tan pronto luce un sol que obliga a ponerte un alto factor de protección y andar por la sombra, como cae una tormenta impresionante  que te deja con la boca abierta.

Ya os conté la semana pasada mis aventuras con la lluvia que nos cogió por sorpresa durante un paseo.
Este domingo de madrugada nos hemos despertado con truenos y relámpagos. Una tormenta nos ha despertado, desvelándonos de nuestro sueño.



Después de la tormenta, el cielo ha quedado despejado y los olores que desprendían los jardines eran dignos de admirar.
Nuestro paseo ha ido rodeado por olor a tierra mojada y hierba húmeda. Los colores eran vivos y daba gusto pasear para admirar la imagen que teníamos delante.

Las higueras, con los higos ya que en formación desprenden el mejor aroma de la temporada. Me recuerdan a mi infancia, en casa de mi abuela donde la higuera hacía de columpio para los peques de la familia.

Olores a higos, a jazmín y a rosas, no se puede pedir más.
Una brisa ligera ha amenizado el día, hasta la tarde que ha quedado soleada y con una temperatura la mar de agradable.




Os dejo estos tomatitos cherry con queso de cabra. Me encantan los cherry, asados en el horno con un chorrito de aceite de oliva virgen y hierbas aromática.
Cada bocado es como tener un dulce en la boca, con un punto ácido, pero terriblemente delicioso.
Las hierbas aromáticas, en este caso tomillo y orégano fresco le dan un punto más terrenal y el queso de cabra fundido, redondean el plato para hacer de esta combinación simple y sencilla, un plato de lo más satisfactorio. Ideales para tomar solos como ensalada o bien como acompañamiento de pescados o carne.

Empezamos la semana en breve, espero que el tiempo acompañe y que las pilas estén cargadas para afrontar esta nueva semana.
Espero la disfrutéis!


jueves, 17 de mayo de 2012

Sandwich de pollo con havarti y mostaza de hierbas


El sábado pasado, aprovechando el buen tiempo que hacía y con el objetivo de desconectar un poco de la cocina y la fotografía, en la que me había sumergido durante prácticamente todo el día, salí con Buck a dar un buen paseo primaveral.

Pues mi gozo en un pozo. A medio camino, tuvimos que volver corriendo. Bueno, corriendo yo, Buck a trote borriquero supongo que preguntándose por qué no podía disfrutar de la lluvia y de los fantásticos olores que traía…
Después de intentar aligerar el paso y viendo que igualmente iba a mojarme, volvimos a casa, pero con paso tranquilo, parándonos a disfrutar de la estampa primaveral que teníamos ante nosotros.



Lo pasamos en grande. Quizá la gente que se cruzaba con nosotros, corriendo e incluso intentando cobijarse en algún portal y bajo algún árbol, se preguntara por qué la loca del perro estaba con una sonrisa de oreja a oreja, pero la situación era tan agradable, que no podía dejar de sonreír.

Llegamos a casa empapados. Buck como un pollo remojado y yo digna de “Miss camiseta mojada” en cualquier discoteca cutre.



Después de una buena ducha, una cena rápida pero bien gustosa.
Tenía algo de pollo del día anterior. Una pechuga de pollo a l’ast. No me gustan mucho las pechugas, así que normalmente las utilizo para ensaladas o sándwiches. En esta ocasión fue el punto perfecto para un sándwich de pan de cereales, con mostaza de hierbas, havarti y unos brotes tiernos.

Una cena fácil, sana y la mar de apetecible….

Disfrutad del fin de semana!


domingo, 13 de mayo de 2012

Yogur casero con miel



En casa tomamos leche desnatada.
Desde jovencita, la leche entera, no me gusta. No me gusta el sabor y olor fuerte a leche entera. Se que es más sana y mucho más natural, pero no puedo con ella.
Recuerdo lo mal que lo pasaba si en la leche del desayuno encontraba un poquito de nata...
Cuando salieron las leches semidesnatadas, se abrió un mundo para mí. Yo, de hecho, prefería la desnatada del todo, pero como a la mayoría le gustaba entera, nos quedamos en la semi, a gusto de todos.

En cuando pude, me decanté a la desnatada del todo, que parece agua con colorante blanco, lo sé, pero es así....
Tampoco me gusta la leche caliente, así que aunque haya 0º fuera, yo me tomo los cafés con leche fría. Soy así de rara...

En cambio, sí que me gustan los yogures enteros y los postres que se realizan a base de leche entera.



Hace unos días preparé una receta con leche entera y claro, me quedó un litro prácticamente sin utilizar y lógicamente, no la iba a tirar, así que empecé a mirar qué podía hacer.

Siempre quise hacer yogures caseros, aunque pensé que sin una yogurtera, no podría. Pero buscando, buscando, di con esta receta del blog Fermentando y Aprendiendo y la verdad es que el resultado es bastante bueno. Y sin yogurtera!!

El yogur especialmente me gusta más con miel que con azúcar, así que una vez hechos los yogures, antes de servirlos, les he echado un chorrito de miel para completar la receta para 10.

Espero que os guste.



Este fin de semana ha sido una inyección de energía. Ha sido un fin de semana que he podido dedicar a no hacer nada. Bueno, eso digo yo, pero realmente no he parado de cocinar, disparar y editar fotos y tomar el sol y leer. He recargado pilas para la nueva semana que entra.

Espero que tengáis una semana fantástica!


jueves, 10 de mayo de 2012

Pintxo de Nectarina con Anchoa y Cómo sobrevivir a las cercanías de Renfe



Hacía años que no cogía el tren.
Una de las facilidades de vivir en Barcelona ciudad es que con transporte público o en moto, llegas a todas partes.
Desde hace cerca de tres años (ya???), nos trasladamos a un pueblecito costero en la zona del Maresme, a unos 20 km de Barcelona.
Para hacer los traslados necesarios para subsistir (entendamos, hacia el trabajo y de vuelta a casa), hasta hace unos meses iba en coche, ya que tenía la facilidad de tener parking.
En febrero cambié de trabajo y con ello, de costumbres. Estamos en unas oficinas temporales hasta que el nuevo restaurante abra sus puertas y nos encontramos justo en el centro de Barcelona, con lo que si quieres una plaza de parking tienes que dejar un ojo de fianza e hipotecar el riñón para poder pagar las mensualidades (casi, casi, casi, no exagero absolutamente nada...)

Así que muy digna yo y con una lagrimilla (o dos) rodando por las mejillas, dije "adiós" a los zapatos de tacón y "hola" a las bailarinas y a la T10.

Lo bueno es que estoy leyendo mucho durante los trayectos, voy todo el camino viendo el mar, me evito mucha caravana de primera hora, me he podido costear varias bailarinas nuevas....

Desde luego, lo que no me esperaba es que coger el tren de Rodalies Renfe (Cercanías Renfe) fuera algo parecido a la guerra, con tácticas de ataque y de adelantamiento que ríete tú de Risk.

Lo primero que aprendí es que en la estación donde yo cojo el tren, el vagón que va más vacío es el primero. Descubrir esto me llevo una semana de ir de pie durante los 30 minutos de trayecto.
Ahora que ya lo sé, me ubico rápida y velozmente donde normalmente para "mi vagón", aunque en ocasiones hay algún conductor graciosillo que para mucho antes (con lo que toca correr si quieres llegar a una puerta) u otros que se pasan de frenada y te encuentras siéndole infiel a tu vagón con otro, muy abarrotado...



Cuando llegas a la puerta, (si no se te has embobado con cualquier cosa por el camino y no tienes que salir disparado emulando una película antigua), empieza el momento de lidiar con el resto de personas que quieren lo mismo que tú:
1. Ubicar visualmente un sitio libre donde relajar sus posaderas.
2. Colocar esas mismas posaderas en ese asiento.
3. Que ese sitio esté cercano a la ventana.
3. Que ese sitio no tenga a nadie al lado con posibilidades de tener su cabeza en tu hombro a la primer curva.
4. Encontrar La Vanguardia (es una de las cosas con las que aluciné. Cada mañana, unos hombrecitos pequeñitos, pequeñitos del rotativo, salen de sus escondites para dejar ejemplares en los asientos de los trenes. Para que después digan que los gnomos no existen. Ja!).

Y cuando va llegando el vagón, llega el momento de coger posiciones.
Varias personas caminando con paso rápido pero sin correr (por aquello de no parecer desesperados) para entrar en la pole position.
A un lado, a otro y frente al botón de apertura.
El que está justo enfrente, tiene tanta prisa que normalmente empieza a aporrear el botón antes de que esté activo.Por fin, se pone verde, lo presiona (por quinta vez) y la puertas se abren.
Entonces las personas que están allí esperando, dan un paso al frente para subir los escalones de la forma más glamourosa posible pero sin dejar de perder su posición que tanto les ha costado. Uno a un lado, otro empujando, otro a zancadas (perdiendo todo el glamour, sí)...

Empieza entonces el reconocimiento visual a la búsqueda de un lugar libre al mismo tiempo que no dejas de caminar, (en ocasiones, en dirección contraria a donde se encuentra el único asiento libre). Y sí, aquí es donde nadie tiene madre, ni hermanas, ni compasión. Si hay pocos espacios libres, todo vale.
Si tienes suerte, logras dar con el espacio para tu culito, si no, te espera un trayecto de pie, lidiando con curvas, frenazos y acelerones del tren.

Todo este episodio pasa en un día soleado, con buena temperatura y sin una reunión a la que llevar varias muestras o catálogos.
En cuanto aparece una de estas variantes, debes lidiar con paraguas, bolsas, bolsos, guantes y chaquetas que debes ponerte y quitarte si no quieres llegar al despacho como un pollo.

Lo peor que te puede pasar es no encontrar sitio en un día lluvioso con una presentación (de las importantes) y coincidir en el tren con ciclistas y un colegio de excursión. Es de aquellos días en los que deseas trabajar desde casa o hipotecarte el riñón.



Para alegrar estos trayectos matutinos, os dejo estos pinchos sanos y ricos que vi un día en el programa del chef Jose Andres.
La combinación del dulzor de la nectarina con la punto salado de la anchoa, quedan genial.
También son una opción genial para una rica ensalada.

Espero que tengáis un fantástico y soleado fin de semana!!


domingo, 6 de mayo de 2012

Albóndigas para el Día de la Madre


Hoy hemos celebrado el día de la madre.
Como sabéis, no soy madre, soy madrastra de N y N (en el buen sentido de la palabra y mejorando mucho la imagen de la bruja de Blancanieves, o eso espero....jiji) y "madre" de un hijo peludo y travieso llamado Buck que me trae por el camino de la amargura y de la felicidad al mismo tiempo.

Este año hemos pasado este día en familia, aunque mi madre, mi querida madre a la que he echado de menos, está lejos.
Hemos hablado un momento, tan solo unos minutos ya que entraba en misa. Una misa por mi abuela, su madre que hace pocos años nos dejó.



Es difícil ser madre en estos momentos en los que debes compaginar la vida personal y laboral. 
Mientras escribo esta frase me choca que todo lo que debemos "capotear" durante las 24h del día, se pueda resumir en "vida personal y laboral".

Nos exigimos que seamos buenas hijas, buenas hermanas, buenas amigas, buenas madres, buenas nueras, buenas trabajadoras, buenas compañeras, ... y además todo esto con una imagen impecable, una talla decente y la sonrisa y las buenas maneras siempre a flor de piel.
Es normal que en ocasiones perdamos los nervios, nos estresemos, tengamos mala cara y necesitemos nuestro espacio.



Es difícil mantener las buenas formas cuando el día únicamente tiene 24h y debes desdoblarte para hacer 80 cosas cada día y además, de buen humor. Es imposible.
Tenemos que reconoce que no somos superwoman, que somos personas y que intentamos hacer lo posible porque todo a nuestro alrededor fluya de forma positiva.

Hoy he recibido un regalo por el día de la "madrastra", por "portarme tan bien con ellos y hacerles las comidas y las cena que tanto les gusta". Me ha hecho mucha ilusión.
Esos pequeños detalles son los que hacen que te levantes cada día y los que hacen que veas los esfuerzos del día a día recompensados.



Como siempre que cocino, Buck no se ha "despegado de mis faldas", con cara de bueno por si "caía algo....". Y como siempre... algo ha caido, no me puedo resistir a esa carita...

Empieza una nueva semana. Espero que la disfrutéis!!


jueves, 3 de mayo de 2012

París, París, París...


¿Sabíais que es posible tener agujetas en una articulación? Pues sí, es posible, os lo confirmo. (Igual en estos momentos hay un médico tirándose de los pelos, pero mi cabeza al mismo tiempo está moviéndose arriba y abajo en forma afirmativa).
De hecho, las agujetas las tuve en los tendones cercanos a la cadera, de forma que el primer regalito que me hizo París al poco de llegar, además de la lluvia intermitente, fue un dolor intenso cada vez que intentaba caminar....



Ay, uy, agggg, fueron las frases que durante el segundo día de nuestra visita pude mencionar...
En linea a mi dramatismo personal y habitual, ya me hice la película de tener que ir a un hospital para que me operaran, me renovaran la cadera y tener que elegir un bastón para mis siguientes paseos.... (Soy así de peliculera y lastimera, qué le vamos a hacer...).
Fuera del momentito "no puedo andar y no voy a poder andar sin cojear el resto de mis días", la escapada a París ha sido fantástica.



Llegué el sábado a primera hora de la mañana, bostezando y frotándome los ojos después del madrugón. A las 4 am estaba intentando motivarme para salir de la cama....
París nos recibió con tonos grises, una niebla que no dejaba ver el final de la Torre Eiffel y la amenaza de lluvia, que nos acompañó durante los dos primeros días.
Por fin al tercero, lució el sol, las gorras y paraguas se quedaron en el hotel y pude ver París con un espectacular cielo azul y con una luz fabulosa.



Fantástica ciudad, monumental. Ninguno de sus edificios son feos, todos son preciosos.
Grandes avenidas, parques preciosos llenos de flores hermosas.



Mi visita ha sido relámpago y aunque practicamente lo he visto todo, ha faltado entrar en museos y dedicar algo más de tiempo a los lugares que por la lluvia, no han podido lucir la majestuosidad realmente proyectan.




Este último día, por fin pude subir a la Torre Eiffel, ya que el resto de días, debido a la niebla, la lluvia y la larga cola pensé que no era un buen plan. Al tercer día, con una temperatura adecuada, pero con una cola infernal que se movía al ritmo de los caracoles cuesta arriba, me cargué de fuerzas, me olvidé de las agujetas y me lancé a subir (como una campeona) hasta la segunda planta para, desde allí coger el ascensor.



La verdad es que motivación para subir millones de escaleras hasta la segunda planta del cielo, no tenía, pero pensar en las cinco horas de cola para evitar el sofoco, pensé que sería todavía peor. Valió la pena. Las vistas son realmente fantásticas y parece que puedas coger un trocito de cielo.
Pero eso sí, de romántico no tiene absolutamente nada de nada.



Como mínimo a mi no me resulta muy romántico ir en plan borreguillo dando codazos (y recibiendo) para poder hacerte un hueco entre los miles de turistas que están en tu misma situación.
Si fuera como en las películas, donde tienes una mesita preparadas con velitas y únicamente estáis tu pareja y tú, pues sí. Pero a no ser que seas Sarkozy o Angelina Jolie, creo que eso es algo difícil de conseguir....



En fin, que lo pasamos genial, comimos quesos y croissants, bebimos champagne y vinos exquisitos y aumentamos nuestro peso algunos gramos.... (vaaaaaale kilos...).




Un viaje totalmente recomendable....


Nos vemos el lunes  con nuevas recetas.
Espero que tengáis un fantástico fin de semana!