domingo, 28 de octubre de 2012

Jamones Cinco Jotas (5J)




Cuantas veces he dicho que me encanta el jamón? Unas 1000...
Podría alimentarme a base de jamón, queso y olivas. Con algo de pan. Y lo del pan lo digo ahora que paso de los 30, porque antes, el pan era esa cosa extraña que estaba encima de la mesa y que nunca tocaba.

Pues bien, el otro día, Cinco Jotas, tuvo la fantástica idea de realizar un Taller y Degustación de sus jamones.
Se me iluminó la cara y una sonrisa de oreja a oreja quedó perpetua durante toda la tarde. Cuando lo comenté en casa me dijeron: "Menudo sacrificio, eh!".
Pero la voz interior, que es mezcla entre conciencia y la propia voz de mi madre, me dijo: "Mónica, contrólate y compórtate como una persona adulta y no te amorres al jamón como si no hubiera un mañana y deja para todos".



Y es que en mi casa, mi hermanita y yo, le quitábamos "lo blanco" al jamón y la queja de mi madre siempre era: "Lo blanco también se come, que lo pago como lo otro"... y también "Niña, come el jamón con pan, que así te llena más". Porque claro, la niña, entre que le quitaba lo blanco y que lo comía sin pan, se podía meter entre pecho y espalda 1/2 kg de jamón en una sentada y claro, si era del bueno, pues salía por un pico para 10 minutos de placer...

Bueno, al tema. Que más feliz que una perdiz, me fui al restaurante Boca Grande, donde se hacía la presentación. Recogí por el camino a Margot (Margot cosas de la vida) y allí nos encontramos con Sara (Cocina para emancipados) y conocí a Arantxi (Curry Curry que te pillo) entre otros bloggers, twitteros, etc.



La presentación corrió a cargo de Bely Simeón, maestra cortadora de Cinco Jotas, una chica fantástica, gran entendida del mundo del jamón, didáctica, cercana y con una mano para el jamón que ya lo quisiera yo... (Me consuela saber que hasta que aprendió, destrozó algún que otro jamón).

Bely nos enseñó las características del 5J, con la pezuña negra, la caña estrecha, el corte en forma de V y la grasa que debe ser blanda, amarilla en su exterior y debe ceder a la presión. Si hacemos circulitos con el dedo en la grasa, enseguida suelta grasa y quedan como unos grumitos.

Nos comentó que el 5J, si fuera de una DO sería Jabugo, aunque al no estar de acuerdo con algunos puntos de la reglamentación de la DO Jabugo, no se han adherido.

También me aclaró mi gran duda (y supongo que la de algunos más): Cómo se empieza a cortar el jamón? La pezuña para arriba o para abajo? Bien, pues depende de cuanto tiempo te va a durar el jamón. Si lo vas a consumir rápido (como máximo 1 mes), la pezuña para arriba, si te va a durar más, la pezuña para abajo.
Por qué? Pues porque si te va a durar y pones la pezuña para abajo, empezarás a consumir la parte de la "contramaza", la parte estrecha, que siempre está más curada. Si lo hicieras al revés, consumirías al final esta parte, de forma que tendría una curación demasiado larga (a no se que te guste el jamón como la mojama....).




Y alguna duda más, aunque más superficial:
- ¿Es verdad que es mejor el jamón de cerda que de cerdo?  Pues no... Se diferencia en el hueso de la cadera, pero no determina que el jamón sea mejor o peor.
- ¿Es verdad que es mejor la pata derecha que la izquierda por el hecho que se acuestan siempre de un lado (o al revés, porque ahí ya, estaba salivando y no enteré de cuál era): pues tampoco. Ambos jamones son fantásticos.

No hay que decir que el 5J está para chuparse los dedos y roer el hueso sin descaro. De hecho, a todos se nos hizo la boca agua al imaginarnos el caldito de Navidad con un trozo de ese hueso que quedó....

Nos obsequiaron con un blister de jamón 5J  y de lomo embuchado, ambos envasados y cortados a mano. Fue nuestro almuerzo del domingo y tengo que decir que estaban espectaculares. Los saqué 2h antes de consumirlos y los dejé a temperatura ambiente (más concretamente, en el horno -apagado- para evitar picoteos "descuidados"). Increíble.



Si queréis algo más de información, podéis visitar Espacio Restauración, donde la información "técnica" está más desarrollada.

Disfrutad de la semana!



jueves, 25 de octubre de 2012

Rollitos de gallo con mojo verde



Después del atracón de chocolate de principios de semana, traigo una recetilla para compensar, porque aunque haya acabado el verano, las navidades están por venir y aunque la ropa en invierno oculta muchas imperfecciones, la cara de bollo relleno no se oculta tan fácilmente a no ser que te confundan con un atracador de bancos.

Así que aquí tenéis este plato fantástico que además de hacerlos con gallos, los podéis hacer con lenguados (si el bolsillo lo permite, porque mira que están caros...).
En esta ocasión los rellené con trigueros y gambones, pero se pueden rellenar con láminas de jamón, foie, champis, etc...
El mojo verde es ideal para los pescados, le da un toquecito diferente y quedan fantásticos. Además puedes hacer bastante y se conserva durante algunos días perfectamente en la nevera.

El plato forma parte del Magazine de Otoño y podéis consultar la receta en la pág. 29.

Espero que os guste y que disfrutéis del fin de semana!

domingo, 21 de octubre de 2012

Bundt cake biscuit de chocolate y Nutella (fácil y sin horno)




Cuando caes, tienes que levantarte.
Eso me decían de pequeña, me siguen diciendo y yo repito en plan loro.

Hay veces que la caída es dolorosa y eres incapaz de levantarte del suelo, las hay en las que votas literalmente y te levantas de un salto y las hay en las que el dolor es más profundo en tu orgullo interior...



La primera vez que monté a caballo fue el de mi abuelo. Era un caballo rubio y yo, una mocosa que no levantaba un palmo del suelo, no me iba a la cama sin haber dado una vuelta en sus lomos. Deseaba ir al pueblo para montar a caballo.
Después ese caballo desapareció y llegó un burro con el que mi abuelo iba a segar hierba y que a la vuelta él iba cargado con los sacos y el burro más ligero que cuando salió. No se porqué se le llama burro, porque este era más listo que el hambre!! Lógicamente, si no llevaba sacos, tampoco se dejaba montar por una pequeñaja.
Después llegó la mula de Honorato, el cartero con el que iba a repartir el correo y de la que no me bajaba en todo el recorrido.



He montado muchas veces, incluida una vez que paramos a que la niña montara de camino a una comunión y que la bronca al volver fue monumental porque estuvimos más de una hora y claro, llegamos tarde (aunque yo más feliz que una perdiz).

Lógicamente, después de haber montado mucho, algunas caídas también hubieron, y como siempre me habían dicho, había vuelto a montar como si no hubiera pasado nada, como si mis piernas no estuvieran temblando y como si la amenaza de un morado que ocuparía todo mi pompis, no existiera.



Pues bien, en la hípica donde vamos desde hace años con los niños (Sol Solet), tienen una muy buena forma de motivar a los niños y quitarle importancia al hecho de caerse: el que se cae, a la semana siguiente debe llevar un pastel de chocolate.
N. tuvo la mala fortuna de caerse dos veces hace unas semanas y claro, tocó llevar pastel con doble ración de chocolate. Aquí lo tenéis.
Por cierto, la fotografía de arriba es la potrillo "Lluvia" que había nacido apenas 3 días antes.

Con este Bundt cake biscuit de chocolate y nutella se te pasan las penas de golpe!!
Tengo que avisar que tiene una potencia de chocolate muy elevada. Las galletas que lleva por el centro hace que tenga un punto crujiente muy gustoso, pero los no chocolateros, mejor que se abstengan....



Espero que os guste y que disfrutéis de la semana!

Receta adaptada de Café Fernando.

jueves, 18 de octubre de 2012

Magret de pato con puré de castañas trufado





Las consecuencias del post de hace unas semanas no han tardado en llegar.
En esa entrada, comentaba que entre otras cosas, no me gusta la cerveza, a excepción de los usos para cocinar, que por cierto, como muchos sabéis, dan un toque característico y riquísimo.

Las consecuencias/comentarios:
1. "Vaya con la niña conde que bebe vino y no cerveza"
2. "Pero si a veces has tomado cerveza... Lo hacías por quedar bien?"
3. "Pero si cada año dices que te gustaría ir al Oktoberfest!!!"
4. "Primera noticia. Nunca me lo habías dicho" (Este comentario me lo ha hecho una amiga que durante años ha desarrollado su actividad profesional en uno de los mayores distribuidores de cerveza de este país. Ups!)

Llegado este punto, tengo que aclarar (y recordar) que:
1. La cerveza me gusta si es suave y mezclada con limón.
2. En ocasiones he tomado una cerveza. Precisamente cuando la temperatura ambiente supera los 30º y ha sido la única bebida fría que tenía a mano (a eso yo lo llamo supervivencia, no traición).
3. Sigo pensando que me encantaría ir al Oktoberfest. Y bebería cerveza, sí. Estoy convencida que el ambiente hace milagros y estar rodeada de alemanes, jarras y litros, harían que como mínimo tomara una (grande).
4. Lo siento. No soy consciente de no haberlo nombrado en nuestras conversaciones. Quizá el hecho de que trabajaras para el distribuidores de cerveza, hizo que lo pasara por alto.



Pues eso... La verdad es que todos los comentarios han sido en tono de humor y me han sacado una sonrisa en esta semana que ha sido durilla por tener que estar en casa y sin salir por culpa de unas anginas. Me pregunto si la cerveza también irá bien para las anginas...

Para pasar el fin de semana, os dejo este Magret con puré de castañas trufado. Un plato de lo más otoñal que forma parte del Magazine de Otoño y que podéis encontrar en la pág. 31. con su correspondiente receta.
Como veis, yo lo acompaño con vino tinto, pero nada, que quien lo quiera acompañar con cerveza, quedará fantástico, seguro!

Disfrutad del fin de semana.



domingo, 14 de octubre de 2012

Montadito de higos y anchoas de Santoña




Todo empezaba a finales de julio, cuando mi hermana y yo (más yo, no nos vamos a engañar), íbamos a la tienda de chuches y llenábamos un bolsa bien grande, paro lo que nos acontecería al día siguiente.
Chuches, patatas fritas y pipas. La despensa bien llenita para las 12h en coche que nos separaban "del pueblo".

No hace falta aclarar (o eso espero) que por aquel entonces, el "aire acondicionado" en el Renault 12  (porque hablar del Seat 127 ya es remontarme demasiado lejos..) era un abanico o revista de tapas duras junto con media cabeza asomando por la ventana que sólo se podía abrir hasta la mitad y chillidos de una madre anunciando tu inminente decapitación.



Cuando el radiocassette llegó  al coche, llegó al mismo tiempo la alegría de dos niñas por escuchar a Hombres G tooooodo el camino, la desesperación de dos padres y las broncas por escuchar otra cosas que no fueran canciones ñoñas con voz de gato (frase de mi padre).

Todo ello acabó con unos walkmans y una niña (yo) berreando al son de Marta Sánchez para que todo el mundo sufriera  escuchara lo bien que cantaba.... Qué paciencia!

Después de un montón de horas, de muchos descansos para ir a baños, estirar las piernas, comer pollo frío y tortilla de patatas, llegábamos a nuestro destino: una aldea a 20 km de Santiago de Compostela donde nos reencontrábamos con amigos y familia a la vez que los niños nos asalvajábamos ante la libertad, el buen tiempo y las pocas preocupaciones que teníamos por aquel entonces.



Lo primero que hacíamos era pedir a mi padre o a mi tío que nos montaran el columpio en la higuera. Una higuera fantástica con una ramita horizontal que nos iba de maravilla para poder poner una especie de columpio hecho con una madera y dos cuerdas. Más de una vez dimos con nuestras pequeñas y tiernas posaderas en el suelo...

Recuerdo el olor de aquella higuera y de sus frutos como si fuera ayer, es uno de mis aromas preferidos. Cada vez que paso por delante de una, me quedo un ratito allí, parada para intentar absorber ese aroma que me transporta a la niñez, al verano y a Galicia. 

Estos higos son morados, no como los de mi querida higuera que eran verdes, pero son igualmente buenos.
Este montadito es fantástico para una cena informal o un aperitivo. Se hacen en un momentín y son fantásticos. 



Espero que os guste y que disfrutéis de la semana!

Esta semana en Espacio Restauración podéis ver "Cómo crear una carta rentable". 

jueves, 11 de octubre de 2012

Bombones de membrillo




Estamos en la temporada del membrillo y qué mejor que unos fantásticos bombones para empezar el fin de semana largo que tenemos por delante?

Una forma fácil y rica de tomar esta fruta que además, combinado con el chocolate, da un resultado fantástico. 

Este dulce forma parte del Magazine de Otoño en la sección "Un dulce final" en la página 59.  Podéis ver la receta aquí.

Espero que os guste y que disfrutéis de estos días de fiesta. 

domingo, 7 de octubre de 2012

Mejillones con crema a la cerveza




La cerveza, esa fantástica bebida refrescante, burbujeante y espumosita que hace las delicias de todos, en especial en verano, cuando el sol aprieta y necesitas hidratarte.
(Hay que reconocer que algunos se hidratan más de lo debido....).

Bien, pues esa bebida fantástica y dorada y que tiene efectos tan beneficiosos, no me gusta. Soy así de rara, sí.
No me emociona el sabor agrio que tiene y si tengo que tomarla la prefiero en sus versiones más suaves (tipo Coronita) o mezclada con limonada.
Cuando voy a casa de amigos o bien se celebra una barbacoa, yo paso de la cerveza  y me voy directamente al vino, que me gusta mucho más. A muchos les extraña, pero qué le vamos a hacer, no me gusta y mira que lo intento....



En la lista de mis excentricidades gastronómicas tengo que añadir algunos platos que no me gustan nada. Por ejemplo:

- Huevos fritos. 
Sí, el plato por el que los padres deben pelearse con sus hijos porque estarían todo el tiempo comiéndolos junto con patatas fritas y las hamburguesas. A mi me repugna hasta el olor. Y mi familia sabe que lo intenté.
Hubo un día, de pequeña, que le dije a mi madre que me hiciera uno porque al día siguiente me iba de colonias y seguro que uno de los días caían para comer o cenar. No pude ni con el primer bocado.
Tengo que aclarar que los huevos en general (menos los Kinder), no son mi plato preferido....

- Bechamel.
Donde se han visto unos canelones sin bechamel y unas Fiestas Navideñas sin canelones?
En mi casa está claro que no, ya que es el plato que cada día 25 de diciembre hay para comer después del aperitivo y el entrante y antes del plato de pescado, el de carne, el prepostre, el postre y los turrones, frutos secos, polvorones, etc.
Los más agudos, os habréis dado cuenta que aunque yo no coma canelones, no me muero del hambre....
En mi casa el día de Navidad se celebra por todo lo alto ya que además, es el cumpleaños de mi padre y toda la familia viene a casa y mi madre se convierte en una auténtica mamma (o en una empresa de catering, según se mire....).
Pues eso, que no me gusta la bechamel ni en los canelones, ni en la lasaña, ni en la berenjenas, ni en la coliflor (aunque como tampoco me gusta la coliflor, esto no es un problema).

- Croquetas.
Yo lo siento, pero o son caseras con muuuucha chicha o no me gustan nada. Como no me gusta la bechamel, es lo que hay. Unas croquetas de pollo que lo único que llevan del pollo es una cucharada de caldo, pues no... También lo intenté antes de irme de colonias, pero nada, que no puedo con ellas. Eso sí, tengo que reconocer que este verano, en Santoña pedimos algunas "croquetas caseras" en el restaurante Tres Barriles  y tengo que reconocer que son posiblemente, las mejores del mundo mundial junto con las de Coure, en Barcelona. Una delicia.



Creo que lo voy a dejar aquí, no sea que :
1. Os quedéis dormidos con el tostón...
2. Penséis que soy un bicho raro...
3. Mis amigos no me inviten más a barbacoas si no llevo yo el vino...

Os dejo con una recetilla realizada con cerveza y que hasta a los que no les gusta, le parece fantástica. Una forma de cocinar los mejillones.

Espero que os guste y que disfrutéis de la semana!


Esta semana en Espacio Restauración podéis ver la fantástica iniciativa Santiago (é)Tapas.


jueves, 4 de octubre de 2012

Focaccia de higos con queso azul y miel


Cuando preparé esta focaccia de higos con queso azul y miel, en casa nos relamimos los bigotes cual gato después de zamparse un kg de sardinas. 

La focaccia con su gusto dulzón gracias a los trocitos de higo, combinada con el sabor fuerte y salado del queso azul y el toque sutil de la miel, hace que este bocado sea irresistible. 

Si queréis redondeardo, además podéis gratinar el queso unos minutos en el horno, justo para que se funda. Increíble!

La receta forma parte del Magazine de Otoño y la podéis ver en la sección "Cenas Informales" en la página 39 (aquí). 

Espero que os guste y que disfrutéis del fin de semana!